EL CABALLERO DE PARIS
Navegando por ahi, me encontré con éste cuiroso personaje. Para él y para todos aquellos hermosos "locos" que han podido ver lo que nuestra cordura se empeña en ocultarnos; es éste pequeño Homenaje.
Dios bendiga a todos aquellos que han sido llamados "locos" porque solamente no se ajustan a los parámetros de juicio establecidos por nuestra sociedad!!!
El Caballero de París era una persona callejera bien conocida en La Habana por los años de 1950. Era de mediana estatura, menos de 6 pies. Tenía el pelo desaliñado, castaño oscuro, con algunas canas y lucía barba. Sus uñas eran largas y retorcidas por no haberse cortado en muchos años. Siempre se vestía de negro, con una capa tambien negra, incluso en el calor del verano. Siempre cargaba un cartapacio de papeles y una bolsa donde llevaba sus pertenencias.
Era un hombre gentil que podia aparecer en cualquier lugar en el momento mas inesperado, aunque visitaba muchos lugares regularmente. Se paseaba por las calles y viajaba en las "guaguas" (autobuses) de toda La Habana, saludando a todo el mundo y discutiendo la filosofía de su vida, la religion, la política y los eventos del dia con todo el que atravesaba su camino. Frecuentemente se encontraba en el Paseo del Prado, en la Avenida del Puerto, en un parque cerca de la "Plaza de Armas"; cerca de la Iglesia de Paula; y en el Parque Central, donde algunas veces dormía en uno de los bancos; por la calle Muralla; cerca de Infanta y San Lazaro; y en la esquina de 12 y 23 en el Vedado. También lo recuerdo caminando por el parque del centro de la Quinta Avenida en Miramar, donde solía estar por las tardes.
Era un hablador educado y fluente. Muchos recuerdan las veces que charlaban con el. Nunca pedia limosnas ni decía malas palabras. Solo aceptaba dinero de las personas que el conocía, a las que a su vez daba un obsequio, que podía ser una tarjeta coloreada por el o un cabo de pluma o lapiz entizado con hilos de diferentes colores, un sacapuntas, u objeto similar. Frecuentemente le daba cambio a aquellos que le daban dinero. Aunque los niños inicialmente le tenían miedo por su apariencia, pronto perdían el miedo y charlaban con el. Todos, tanto adultos como niños, le hablaban con mucho respeto.
Biografía y Genealogía
El nombre verdadero de El Caballero era José María López Lledín. Nació a las 11AM el 30 Diciembre de 1899 en casa de sus padres, en la aldea de Vilaseca, en el término municipal de Fonsagrada, provincia de Lugo, España. Su padre fue Manuel López Rodríguez, de 30 años de edad, también nacido en Vilaseca, y su madre Josefa Lledín Méndez, de 30 años de edad, nacida en Negueira en la misma municipalidad y provincia. Sus abuelos paternos fueron Bernabé López y Manuela Rodríguez, ambos anteriormente fallecidos. Sus abuelos maternos fueron Manuel Lledín y Francisca Méndez, ambos viviendo en la fecha de su nacimiento. Sus padres tenían una pequeña villa con viñeros donde producían vinos y aguardiente.
El libro relata que fue bautizado en la Parroquia del Salvador de Negueira. Comenzó su educación primaria a los 7 años de edad en Negueira y llegó a completar la mitad de su educación secundaria. Uno de los reportes indica que el Caballero fue el cuarto de 8 hermanos. Otro dice que hubo 11 hijos en la familia, de los cuales 2 habían muerto y 7 emigraron a Cuba.
Según su hermana Inocencia, José se enamoró de Merceditas, la hija de un médico de Fonsagrada. Ella murió de joven y José se encontraba a su lado cuándo ella murió. El día que murió, José juró que nunca se casaría y siempre mantuvo su promesa.
De acuerdo con el documento de entrada (Archivo Nacional - Registro de Entrada de Pasajeros en 1913 - Folio 283) , José María López Lledín llegó a la Habana el 10 de Diciembre de 1913 a la edad de 12 años a bordo del vapor alemán "Chemnitz". Alli se reunió con su tio (llamado AG, un cuñado de su hermano Benigno) y con su hermana Inocencia, la cual habia llegado a Cuba en 1910. Por un breve periodo José trabajó en la bodega de otro gallego en la calle Genios, hasta que dejó la casa de su tío para seguir su propio destino. José trabajó como encargado en una tienda de flores, como sastre (según su hermana Inocencia), en un a tienda de libros y en una oficina de abogados. Estudió y refinó sus manerismos para conseguir mejor empleo y logró conseguir empleos mejor pagado trabajando [como sirviente de restaurante] en los hoteles "Inglaterra", "Telégrafo", "Sevilla", "Manhattan", "Royal Palm", "Salon A" y "Saratoga". Según su primo Julio el llegó a hablar algo de inglés.
El Caballero confesó a Calzadilla que nunca se había casado, pero que tenía un hijo y una hija de una señora que era secretaria de una compañía azucarera. El Caballero relata que su hijo vivía en Marianao y trabajaba en la radio, y que la madre e hija se habían ido de Cuba.
Prisión y comienzos de "El Caballero"
La mayoría de los reportes están de acuerdo que José perdió su razón y se convirtió en "El Caballero" cuando fue arrestado en 1920 y remitido a la prisión del "Castillo del Principe" en La Habana, por un crimen que no había cometido. Su sobrino Manuel también confirma que, según su tía Mercedes, hermana de "El Caballero", la razón que José perdió sus facultades se debió a que fue recluido en la cárcel por un crimen que no cometió.
Lo que todavía no ha sido determinado es cual es el crimen de que fue acusado, y el tiempo que estuvo encarcelado. Ni "El Caballero" ni sus familiares discutieron estos puntos en sus entrevistas, aparte de reiterar su inocencia. Aparentemente, ningunos de los reporteros que escribieron historias sobre "El Caballero" en Cuba lograron encontrar documentación sobre su arresto y juicio.
Se reporta que durante su estadía en la prisión aprendió el arte de hacer plumas elegantes de escribir con plumas de aves (las antiguas plumas de caligrafía). Algunos dicen que en la prisión hacía discursos donde se presentaba como Papa, Rey o Caballero.
Billetes de Loteria - Según Julio Ledin, un primo entrevistado por el Dr. Calzadilla, "José fué arrestado durante un baile de carnaval que se estaba celebrando en el Centro Gallego de la Habana. El estaba con su novia que era una secretaria de la acaudalada familia Gómez Mena. Todo tenia que ver con un billete de lotería. José tenía una vidriera y vendió un billete falso, o algo así." Muerte - Un periodista, Guillermo Villaronda, da la siguiente razón: "Un hombre fue asesinado. José estaba allí y alguien lo acusó del crimen". Una de nuestras lectoras nos envió esta otra versión: Ella relata que José fue condenado por haber accidentalmente matado a un hombre y que se le afectó la mente al recibir un golpe en la parte posterior de la cabeza durante el altercado que acompaño el evento. Robo de una Bodega - Otro de nuestros lectores nos manda esta versión: "En la Calle Monte, esquina a Revillagigedo, o tal vez Corrales y Revillagigedo, había un bodegón muy bien surtido, propiedad de españoles donde trabajaba como dependiente un joven español. En el mencionado bodegón se produjo un robo. Los cacos entraron y se robaron el dinero y todo lo que pudieron. La policía investigó y encontró razones para acusar al joven dependiente español de haber participado en el robo. El acusado fue remitido al vivac y, al no poder prestar la fianza, quedó detenido. Durante el juicio le tocó un abogado de oficio que se interesó en absoluto en su defensa. Tampoco el dueño del bodegón trató de ayudar a su ex-empleado y el pobre dependiente fue condenado por delito de "robo con allanamiento de morada", que era como el Código Penal de 1870 definía el delito de robo cuando se rompía una puerta o ventana para entrar a robar. Probablemente no cumplió mas de dos o tres años de prisión. Como se puede apreciar - si esta versión es valida - hay un drama doble. Primero la falta de defensa del modesto trabajador. Y después, la indefendible acción del sistema judicial." Celos - Otro famoso personaje callejero de La Habana, Manuel Pérez Rodríguez, conocido como "Bigote de Gato", relata que la esposa del dueño del hotel "Habana", donde José trabajaba como dependiente, se enamoró de José, que era muy buen tipo. El dueño, celoso, puso un billete de $20 bajo la almohada de José y lo acusó de robo. Robo de Joyas - Eduardo Robreño relata en su libro "Como me Contaron te lo Cuento" que José trabajó como valet personal a un matrimonio rico que vivía en El Vedado. Un día, las joyas de la señora, valuadas en mas de $50,000, desaparecieron y, aunque José protestaba de su inocencia, fué arrestado y condenado a 10 años de prisión. El solo llego a servir 6, porque entonces la señora cayo gravemente enferma y confesó que había dado las joyas a un chantagista que había sido su amante.
Cuando comenzó a deambular por las calles de la Habana, su familia se reunió para ver lo que se podía hacer para ayudarlo. La familia decidió que lo mejor sería que el regresara a su pueblo natal para vivir con sus padres. Cuando le comunicaron esta decisión a "El Caballero", este se alteró de sobremanera y dijo que si lo embarcaban para España, el se mataría tirándose al mar. La familia desistió en estos esfuerzos, pero el resultado fue que "El Caballero" y su familia quedaron mas distantes. Otras Teorías: Hay varias otras teorías que tratan de explicar porque "El Caballero" perdió la razón sin culpar su encarcelamiento: Una de estas teorías es que en 1919 la esposa e hijos de "El Caballero" murieron en el naufragio del barco "Valbanera" que iba en rumbo a Santiago de Cuba. [Este reporte parece ser una distorsión de un cuento similar, relatado por Julio Lledín, primo de José, refiriéndose a otra persona callejera, compañero de "El Caballero" durante sus primeros tiempos de ambulación por La Habana, del cual se decía había perdido toda su familia en el naufragio del "Valbanera".] Javier, un biznieto de una de las hermanas de "El Caballero", nos relató lo que parece ser una variación mas romántica del cuento anterior. Javier nos escribió que "El Caballero" correspondía por correo con una novia en Paris. Eventualmente, esta novia decidió reunirse con el en La Habana y hicieron planes para reunirse en los muelles y el así fue con un ramo de flores. Según uno de nuestros lectores, el barco que traía su novia a La Habana se hundió trágicamente y este trágico hecho le causó la perdida de sus facultades mentales. Cuando su novia no apareció en la fecha acordada, el le dio las flores a una mujer que pasaba. Después de ese día el siempre volvía a la misma hora, con un ramo de flores que le daba a la primera mujer que pasaba.
Orígenes de su Apodo "El Caballero" siempre era algo evasivo sobre el origen de su apodo. Una vez relato a su biógrafo que el había obtenido el apodo de una novela francesa. Otra vez le dijo que la gente empezó llamándolo "El Caballero" en la "Acera del Louvre", la acera del Paseo del Prado donde están ubicados tres hoteles, incluso el "Inglaterra" donde el había trabajado. Quizas en su mente equivalía la "Acera del Louvre" a Paris. El decía que La Habana era "muy Parisien" y que el era "Mosquetero, Corsario y Caballero de Lagardiere". También decía que "Paris se conoce mucho en La Habana" y que "muchos cubanos se hicieron famosos en Paris, tales como Marta y Rosalia Abreu de Santa Clara". Otros cuentan que en una época el trabajo en el rastaurant "Paris" y cuando un dia regreso diciendo que era un "Caballero" y "Rey" los clientes comenzaron a referirse a el como "Caballero de Paris". Otros dicen que fue debido al estilo francés de su vestimenta que utilizaba durante sus caminos. Otros mas dicen que el apodo se lo dio el semanario humorístico "Zig Zag" Tanto Javier como Mercedes, la hermana de "El Caballero", dicen que "El Caballero" saco su nombrete de su novia de Paris, que pereció cuándo viajaba a reunirse con el en La Habana.
Vida como "El Caballero" : "El Caballero" anduvo por las calles de la Habana y sus repartos por muchos años. Todo el que vivió en esa época en La Habana tiene una anécdota favorita sobre "El Caballero". Dos de las cuales me acuerdo personalmente son las siguientes:
Unos años despues que Batista se hizo Presidente de la Republica con un golpe militar, sacando a Carlos Prio Socarrás, hubo un esfuerzo de normalizar la situacion gubernamental, dirigido por una vieja y respetada figura pública, Don Cosme de la Torriente. Durante esta época "EL Caballero" fue invitado a salir en un programa de la TV. En el programa le preguntaron "¿Que haría usted para arreglar esta situación?", a la cual El Caballero" contestó "Yo casaría el xxx hijo de Batista con la xxx hija de Prio." [Las xxx substituyen a epitetos raciales que no repito aqui.]
Otra vez en 1953 (este cuento tambien esta relatado en el libro de Calzadilla), El Caballero, junto con otros conocidos personajes callejeros, entre ellos "Bigote de Gato" y "La Marquesa", fueron invitados por Gaspar Pumarejo, el pionero de la TV de Cuba, magnate y huesped de programas de variedad, a servir de jueces en su programa en vivo "Escuela de Televisión". Al final del programa, Pumarejo quiso regalarle $20 a cada uno de los miembros del panel. Cuando trato de darle dinero a "El Caballero", este respondio "Ni mis sentimientos ni mi alcurnia me permiten aceptarle ese dinero. Yo lo cedo a Bigote de Gato para una fiesta que va a dar en su establecimiento." Pumarejo, vacilando un instante, responde "Entonces, ¿Por que no lo dona a la Casa de Beneficiencia?" a lo que "El Caballero" respondió "Bueno, esta bien, vamos a donarlos... pero ¿que hacen los ricos y el gobierno, que son los que deben atender a la Beneficencia? Esto así es una limosna y no esta bien que los niños de la beneficencia tengan que recibir limosnas."
Según el libro de Calzadilla, al principio de sus ambulos, El Caballero se mantenía pulcro y bien vestido. El libro relata que una dama, secretaria al jefe de una compañía azucarera, educada en Francia y fluente en 3 idiomas, se lo llevo a vivir en su lujoso apartamento, lo bañó y perfumó y lo vistió con camisas de seda. Ella lo llevo al teatro y al cine hasta que la foto de ambos salio publicada en un periódico, cuando entonces su jefe exigió que se terminaran las relaciones si ella quería retener su trabajo. Ella así lo hizo. [Esta señora quizás es la misma que "El Caballero" decía era la madre de sus dos hijos, pues tenia un empleo similar. Su nombre aparece en el libro pero no lo relatamos aquí por razones de privacidad.]
Según una de nuestras lectoras, que vivía en los altos del edificio, el solía frecuentemente dormir en la esquina de Infanta y San Lázaro, en el edificio donde estaban las oficinas de las "Lámparas Quesada". Yo me acuerdo haberlo visto frecuentemente en las guaguas de las rutas 19 y 32 en donde viajaba entre los suburbios de El Vedado y Miramar y el centro de la ciudad.
Según el libro de Calzadilla, "El Caballero" nunca viajó fuera de los limites de La Habana después de comenzar su enfermedad mental.
Varias veces fue arrestado y una vez, o quizás dos veces, fue bañado y su pelo rasurado completamente, pero la reacción del publico cuando el evento fue reportado en la prensa, causo su puesta en libertad inmediata. En 1941 fue internado brevemente en el Hospital Mental de Mazorra, pero fue soltado inmediatamente por orden presidencial.
En sus últimos años pasaba muchos ratos en la esquina de 12 y 23 en El Vedado, donde había varios establecimientos de pizza que le daban comida gratis.
Manuel nos cuenta que el tío, tres hermanos y dos hermanas del Caballero vivieron en La Habana y no querían que el siguiera su vida de vagabundo. El Caballero no quería que su familia lo sostuviera ni le diera dinero y por eso peleaba frecuentemente con ellos y se les escapaba para vivir en las calles de la ciudad. Según su hermana Mercedes, en esa época, el lucia cuerdo y recordaba perfectamente los detalles de su pueblo natal y de su familia. Al pasar de los años, su "extrañeza" paso a la verdadera locura. Después de la Revolución Comunista, los hermanos y hermanas salieron de Cuba y solo "El Caballero" quedó atrás. Tres de sus hermanos tuvieron descendencia, algunos viviendo actualmente en Chicago y otros en Asturias. La única hermana de "El Caballero" que sobrevive, Mercedes, tía de Manuel, vive con el España, tiene 91 años de edad y se encuentra en perfecta salud mental y física. El nos mandó su foto la que reproducimos abajo.
Sus Últimos Años
El 7 de Diciembre de 1977, "El Caballero" fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Cuba en Mazorra, en las afueras de La Habana, como acto humanitario. La razón fundamental para su internamiento no fue que amenazaba a nadie, sino su estado físico deplorable y deteriorándose. Allí fue bañado y su pelo fue limpiado y arreglado en forma de una larga trenza. Le suministraron ropa limpia, incluso un traje negro como el solía vestir, y amplia comida. Durante su estancia en Mazorra fue sometido a exámenes físicos, exámenes de laboratorio y psicológicos, y también sufrió una fractura de su cadera por motivo de una caída. El diagnóstico de su psiquiatra, el Dr. Cazadilla (que incluye en su libro) es que padecía de parafrenia, algunas veces considerado como una forma de esquizofrenia. El no sufría de alucinaciones.
Murió a la 1:45 AM el 11 de Julio de 1985 a la edad de 86 años. Inicialmente, fue enterrado en el cementerio de Santiago de las Vegas en La Habana. Según el articulo de Agence France Presse, sus restos fueron exhumados por Eusebio Leal, el historiador de la Ciudad de La Habana, y transferidos al convento de San Francisco de Asis (ahora una sala de conciertos y museo), su presente lugar de descanso.
Leyendas e Inspiración: Docenas de leyendas fueron creadas en torno a su persona, las que frecuentemente aparecían en la prensa cubana del siglo 20. Estas inspiraron a artistas, escritores, directores de cine y una biografía por su médico, Luís Cazadilla. Algunos de los conmemorativos contemporáneos son los siguientes.
Una estatua de bronce de tamaño natural, que lo describe como un caminante (con paso aparentemente un poco mas vivo que lo que yo recuerdo), fue creada por el escultor José Villa Soberon. Por iniciativa de Eusebio Leal, la estatua fue colocada en la acera en frente del convento.
La esquina de la 36W Avenue y 8th Street ("Calle Ocho") en Miami (sitio donde esta ubicado el popular restaurante cubano Versailles) fue oficialmente designada el 9 de Marzo de 2004 como "Avenida Caballero de Paris". Para ver las fotos del evento visite la pagina de noticias en el sitio del
NO ME MIRE LOS MOCASINES SUCIOS...
Todo el mundo me conoce. Yo soy la leyenda que camina, la tradición sagrada que recorre las calles. Los que me critican, me ofenden y hasta me desprecian, no saben ni sabrán nunca qué hay en el fondo de mi corazón. Esos fariseos ignoran la gloria inmensa, la emoción profunda que uno experimenta cuando dice: Yo soy el Caballero de París.
(Fragmentos del libro Yo soy el Caballero de París, de Luis Calzadilla)
Yo soy el rey del mundo porque el mundo siempre está bajo mis pies. No me mire los mocasines sucios. Mire la acera, mire la tierra, mire el pavimento. Todo está debajo de mí. Arriba el cielo, del cual procedo y al cual iré para irle a pedir cuentas a los filisteos que han entrado por sorpresa.
Es lógico que sea popular. Todo el mundo me conoce. Todo el mundo me mira. Yo soy la leyenda que camina, la tradición sagrada que recorre las calles. Yo soy no un hombre sino un dios... Un dios que persigue la paz entre los humanos y la guerra entre los guerreros... Los que me critican, me ofenden y hasta me desprecian, no saben ni sabrán nunca qué hay en el fondo de mi corazón. Esos fariseos ignoran la gloria inmensa, la emoción profunda que uno experimenta cuando dice: Yo soy el Caballero de París.
Yo no salí de ningún cerebro. Yo salí por donde salen todos los hombres y también todas las mujeres. Yo nací allá en España, el 29 de diciembre de 1886, el mismo día que Alfonso XIII, en una casa con sala, comedor, dos cuartos y un salón de gala. Al frente había una parra, con muchas uvas, que daba a la calle. El rey llevaba un caballo mejor que el de Atila cuando iba a cazar y pasear conmigo. Caballo negro, con estrella blanca en la frente. Soy de Lugo, ciudad amurallada, donde los moros nunca pudieron entrar, pegada a Asturias y a León. Sí, colindan. La misma guardia civil del río no se pude tener de la parte de acá, tiene que estar de la parte de allá. De Lugo son los padres de Fidel.
Mi nombre es Don Juan Carlos Manuel López Lledín Rodríguez, porque era amigo de él. Me puso su nombre de pequeño: José María Jesús. Tengo como catorce hermanos, uno se murió de pequeño.
Mis padres murieron de bastante edad. Se llamaban María Josefa del Pilar y Don Manuel. Tenían una pequeña casa quinta con viñedos. Yo mismo sembraba cepas de chiquito. Yo soy técnico en eso. Ayudaba a hacer vino y el aguardiente. Antes de los 18 años era experto en hacer aguardiente de uva... Esa noche no pude dormir en casa porque tenía una botellita con aguardiente y me... Mi abuelo por parte de madre, tenía caballerías para negocios de tabaco cubano y eso. Vivían en una casa moderna, cerca de Asturias, en la parte de Lugo. Son las personas que he querido más, como nací allá.
Mi tío era maestro de escuela privada y me tenía para enseñarle a hacer letras y dibujar a los camaradas. Yo era un pequeño maestro, además de alumno aventajado. Allá en mi casa, el maestro, en la villa de allá yo le ayudé a terminar a los muchachos.
¿Que si estudié?... No, me hicieron Caballero en La Habana, un estudio aparte... Cuando chiquito me gustaba pescar en el río. Como hombre de rango tengo mis nombres y apellidos. Pero todos me dicen el Caballero de París; sino de España, de un lugar de cuyo nombre geográfico no quiero acordarme.
No me pregunten la fecha de mi nacimiento. Los reyes, como los dioses, no tienen memoria. Y si la tienen, lo saben disimular. Sé que faltaba poco para que naciera un siglo. De temprano me gustaba vagar por las dehesas de mi aldea.
No tuve Rocinante ni Sancho Panza; pero fui gentilhombre y caballero andante, desfaciendo entuertos y castigando injusticias, como aquella actitud incalificable de un gallo jerezano queriendo abusar de una pequeña gallina prieta de los judíos. Tomé la lanza y lo degollé de un tajo. Fue muy sabroso el gallo asado a la española. Yo debo andar por los cincuenta (1949); pero no lo diga. Las alcurnias como la mía no se inclinan ante el almanaque.
Le dije que le iba a decir mi nombre y se lo voy a decir. No... no se lo diré; se lo apuntaré en este anuncio de una sastrería. Vaya fijándose. Me llamo Don Emanuelle Francisco José Antonesco María de Jesús San Germán Carlos Alfonso Luis Felipe Santiago Pelayo Enrique y mis apellidos, los grandes apellidos de mi prosapia y de mi árbol genealógico, son los siguientes: López Llervandik, Gran Amuras, Soto Méndez de Núñez, Luna de León y Flandes de Viena.
Recuerdo que era muy joven y tenía fiebre... Sudaba y soñaba... soñaba con viajar y cinco meses más tarde me vi viajando por Francia, entre bombas, tiros y quejidos. Un espectáculo espantoso para la gente corriente. Pero de una gran belleza para los gladiadores como yo. Aquel era mi ambiente. Y si no peleé con las armas en la mano fue porque no tenía edad. Por eso embarqué para Cuba en un barco alemán, el Princesa de Cecilia, la Reina de la Música, con el que amenazaron los submarinos alemanes allá. Llegué a Cuba con $ 26.00 en el bolsillo en el año 13 ó 14. Eso no tiene nada que ver porque Menocal se arruinó en la ruleta de Montecarlo. La Habana me deslumbró como una mujer hermosa. Era mi Dulcinea y para dama de tales merecimientos, era necesario que yo le rindiera un tributo grande y extraordinario. Por eso me dejé crecer el pelo y la barba. Y en la Acera del Louvre me empezaron a llamar el Caballero de París. Expresé que no me gustaba que me llamaran El Caballero de París y es mentira. Me gusta; pero no con el significado de yo ser aquel mosquetero tonto que se enamoró de una reina y luego se la dejó arrebatar por un tal Buckingham.
A mí no me hacen eso. Si me enamoro de una reina, la rapto inmediatamente y le ofrezco un reino nuevo. Yo soy un gran espada, un gran mosquetero, un gran señor de todos los señores. Está claro. Yo soy un auténtico, un legítimo Caballero de París, corsario con los hombres, galante con las damas, príncipe de la paz, divino emperador y rey del mundo.
Decían que yo era igual que D´Artagnan, aquel mosquetero célebre que inventó Alejandro Dumas. Pero eso era mentira. Y en cambio, yo era una verdad que andaba, gritaba y hasta comía. D´Artagnan era mosquetero y yo era rey. Yo era Dios, yo era el profeta de una nueva doctrina y una nueva religión que habría de redimir al mundo. Yo soy un Dios con capa, espada y pantalón de muselina; pero soy un Dios. Cuando rezo, me rezo a mí mismo, para pedirme perdón de algo que yo no he cometido.
No se siga riendo. Usted será todo lo periodista que quiera, pero yo soy el príncipe de la paz Sus carcajadas están ofendiendo la limpia imagen de Carlos III, bajo cuya estatua no se puede conversar irreverentemente. Míreme... Míreme... Y ahora ríase como le dé la gana. No me importa. Estos lápices que aquí tengo amarrados a mi cintura, son para escribirle a mis grandes fuerzas que están distribuidas por el mundo entero. Sus jefes me identifican por la punta de cada uno de estos creyones.
Estas revistas viejas, constituyen un archivo. Ahí, en ellos, están las citas históricas que son el manjar con el que me alimento. Este reloj amarillo me lo encontré en la calle. Me lo debe haber arrojado un santo del cielo para que yo nunca sepa la hora en que vivo. Y este pantalón y esta capa son de legítima muselina azul. Los dioses solo visten muselina azul.
Yo desayuno, almuerzo y como todos los días. Hay partidarios de mi doctrina que se preocupan de esos menesteres.
Yo nunca pido limosnas. Yo no imploro la caridad. Los dioses no se arrodillan.
Tampoco fumo. No bebo, carezco de vicios.
Soy un hombre que solo se da baños de sol. El sol alimenta mucho. Si los políticos aprendieran a alimentarse con baños de sol, los dineros de Cuba estarían salvados.
¿Que dónde duermo? Duermo en mi divino castillo, que es esa iglesia hermosa que se ve desde aquí y que se llama del Sagrado Corazón. Me quieren, me respetan y prodigan muchas atenciones.
Yo soy un hombre que he sobrevivido. No pertenezco a la época del automóvil y de las guaguas. Yo debía haber muerto con la última diligencia, antes de que el petróleo y las vitaminas alfabéticas inundaran el mundo... Pero ya que mi sino es el de brujulear sobre estas calles asfaltadas y permitir que el público me interrogue sin presentación previa, estoy a su disposición.

Y para terminar vale mencionar la canción que lo inmortalizara compuesto por Antonio Maria Romeu:
”Mira quien viene por ahi, ¡¡El Caballero de Paris!!!”
Extractado de: http://www.cubagenweb.org/misc/e-paris.htm.





Maira dijo
Quién define la cordura? quién define la razón? Es un trecho corto el que separa al genio del loco y viceversa. Llamamos loco a aquel que no es como los otros, que se sale del parámetro y que prefiere vivir en la calle tomando baños de sol. Nos empeñamos en vivir una vida prolija, llena de obligaciones y responsabilidades, acciones y reacciones, no podríamos pensar que quizás estamos locos y tal vez, que el único cuerdo era él.
9 Junio 2007 | 05:42 AM